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Cómo los inversionistas ganan dinero cuando las empresas tardan más en pagar sus cuentas

By Vipal Monga, Wall Street Journal

Los proveedores pequeños obtienen efectivo para mantener sus operaciones funcionando mediante la venta de sus facturas a las empresas que cobran las cuentas al momento de su vencimiento.

Los inversionistas se están beneficiando por una tensión ancestral entre las empresas y sus proveedores: la cantidad de tiempo que les lleva cobrar las facturas.

Los fondos de pensiones de EE. UU., las firmas de capital privado y otros inversionistas están inyectando capital en un negocio de financiación a corto plazo que históricamente había estado dominado por grandes bancos, ayudando a transformar un mercado que engrasa las ruedas del comercio transfronterizo.

El negocio se conoce como financiamiento comercial o factoring. En los últimos años, han surgido un grupo de plataformas de financiación independientes para proporcionar anticipos en efectivo a pequeñas empresas que suministran productos a empresas multinacionales alrededor del mundo. Con los fondos de inversionistas privados y otras fuentes, estas plataformas compran facturas de clientes de esas empresas y cobran las facturas a su vencimiento, cosechando ganancias en el proceso.

«Los bancos se están retirando y el capital privado se está moviendo», dijo Carlos Mendez, cofundador de Crayhill Capital Management LP, una firma de gestión de activos de Nueva York cuyos inversionistas incluyen fondos de pensiones, compañías de seguros y fondos soberanos de inversión. Crayhill ayuda a proporcionar fondos a una compañía de financiamiento comercial llamada Stenn International Ltd., que compra facturas de empresas en Asia y Sudamérica. Empresas que suministran prendas de vestir, productos electrónicos y otros productos a minoristas de Estados Unidos y otras empresas multinacionales.

Muchas compañías grandes tienen condiciones de pago que les permiten tomarse meses para pagar sus facturas. Según un estudio de la consultora Hackett Group Inc. las 1,000 compañías públicas más grandes de los Estados Unidos se tomaron un promedio de 56,7 días para pagar sus cuentas el año pasado, en comparación con 53,3 días en el 2016. El estudio dice que ese fue el término de pago promedio más largo en la década pasada. En los últimos años muchas compañías, desde el gigante de productos de consumo Procter & Gamble Co. hasta el fabricante de ropa interior Hanesbrands Inc., y el fabricante de herramientas Stanley Black & Decker Inc. han aumentado el tiempo de pago a sus proveedores globales.

Tener más tiempo para pagar las cuentas le permite a las compañías retener su efectivo por más tiempo y usarlo para ayudar a financiar cosas tales como inversiones de capital o recompras de acciones. Pero esto significa que los proveedores tienen que esperar mucho tiempo para que les paguen por sus productos. Muchos de estos proveedores son pequeñas empresas que no tienen mucho poder para exigir un pago más rápido a los grandes clientes. Las empresas grandes no están interesadas en hacer que sus proveedores tengan dificultades financieras, por ello ambas partes están recurriendo cada vez más a hacer acuerdos de financiamiento comercial.

Al vender sus facturas a compañías de factoring, las empresas pequeñas (que los bancos a menudo ven como prestatarios de alto riesgo) pueden obtener efectivo para mantener sus operaciones en funcionamiento.   A cambio, las empresas se ven expuestas a menores riesgos de crédito por las grandes compañías, que son las responsables de pagar las facturas.

La Cámara de Comercio Internacional, una organización empresarial con sede en París, estima que el mercado global para la financiación del comercio es de aproximadamente $10 billones. Este tipo de financiamiento alguna vez fue competencia exclusiva de bancos como Citibank, HSBC y Standard Chartered Bank, quienes consideraron la actividad como una forma de establecer relaciones más profundas con sus grandes clientes corporativos y obtener rendimientos pequeños pero estables.

Sin embargo, en la última década, las regulaciones bancarias se han hecho más estrictas a nivel mundial y han obligado a los bancos a reservar más capital regulatorio contra este tipo de préstamos, haciéndolos menos lucrativos. Algunos bancos globales se han retirado del negocio de financiamiento comercial, y los inversionistas institucionales están interviniendo cada vez más para llenar el vacío.

John Ahearn, jefe global de financiamiento comercial en Citibank, dijo que los mayores costos del capital están alentando a Citi a buscar más formas de distribuir sus cuentas por cobrar a inversionistas institucionales que quieran obtener mayores ganancias. «Nos gustaría diversificar la base de inversionistas «, señaló que tan solo aproximadamente el 5% de sus préstamos actualmente van a dichos inversionistas.

La empresa Stenn, que tiene sede en el Reino Unido, dijo el miércoles que está en el proceso de obtener un crédito de 500 millones de dólares del banco francés de inversión Natixis SA., préstamo que viene asegurado por American International Group Inc. Los fondos se usarán para expandir el negocio de Stenn, que proporciona efectivo mayoritariamente a proveedores pequeños que tienen facturas pendientes en promedio de $70,000 a $100,000. Crayhill, la firma de inversiones de Nueva York, proporcionó anteriormente financiamiento por $300 millones a Stenn y ayudó a la empresa a asegurar la línea de crédito adicional.

Stenn paga un promedio de 99 centavos por cada dólar por las facturas que vencen de 30 a 60 días, lo que significa que está cobrando a los proveedores tasas del 6 a 12 por ciento anual, dijo el Sr. Mendez de Crayhill. Gran parte de ese retorno termina yendo a los inversionistas, que obtienen rendimientos que son más altos que otros tipos de inversiones de deuda a corto plazo. De acuerdo con datos de la Reserva Federal, la deuda corporativa no financiera con vencimiento en 60 días generó tasas anualizadas de 2.02% al 23 de Julio.

En el último trato hecho entre Stenn y Natixis, AIG asegurará a Natixis contra el no pago de las facturas compradas por la empresa a cambio de una tasa. Personas familiarizadas con la transacción dijeron que eso reduce el riesgo crediticio para Natixis y la cantidad de capital que el banco francés necesita reservar para la línea de crédito a Stenn.

Los inversionistas, por su parte, se están exponiendo a un entorno comercial global que se está volviendo cada vez más volátil. Pero Kerstin Braun, presidenta de Stenn, dijo que el creciente proteccionismo no reducirá el mercado, incluso si cambia los flujos comerciales. «El comercio no se detendrá», dijo. «Los bienes están ahí, los proveedores están allí. [El proteccionismo] puede redirigir el comercio mundial, pero no detenerlo”.